12 de mayo de 2010

La Diversidad en el Marco del Proyecto Curricular



Reconocer la diversidad en los estudiantes
refuerza la vocación de maestro y genera un compromiso
en la formación de personas libres y concientes de sí mismas.



La diversidad se presenta como una característica inherente al ser humano, a su conducta. Se expresa en el comportamiento y modo de vida de los individuos, en sus modos y maneras de pensar, de sentir y actuar en diversas circunstancias y con diferencias sustantivas respecto a la etapa de desarrollo en que se encuentren.

Esta diversidad tiene un alto impacto en la interacción al interior de las aulas, debido a que es un escenario por naturaleza relacional, de interacción socio, afectiva y emocional. Ignorar esta condición sería planificar la enseñanza sobre un terreno ideal o más bien irreal. Las consecuencias pedagógicas serían absolutamente contradictorias y excluyentes, sobretodo en realidades donde se concentran tipos de estudiantes con una gran diversidad. Por ejemplo, diferencias por razones socioeconómicas, situaciones de riesgo social, diferencias étnicas y culturales, estudiantes con baja motivación o altas capacidades, alumnos con necesidades educativas especiales, etc.

Desde esta perspectiva resulta inexcusable pretender homogeneizar el currículum y por ende homogeneizar el aula. La diversidad debe entenderse al interior de cada institución educativa como una oportunidad de crecimiento y desarrollo para cada uno de los estudiantes. Una oportunidad para que el profesor proponga y promueva al interior del aula una cultura a escala humana que nos permita proyectarnos en una sociedad futura de oportunidades para todos.

OPORTUNIDADES DE MEJORA

En primer lugar, analizar el Proyecto Educativo Institucional, en su marco filosófico. Recordar que el PEI debe ser un instrumento orientador y una herramienta de planificación y evaluación de todos los procesos que se desarrollen al interior de cada institución educativa.

El proyecto curricular deberá orientar las distintas programaciones, cautelando que se considere en cada planificación oportunidades de aprendizaje para todos los estudiantes. Esto significa que tanto métodos como recursos deben estar al servicio de esa mirada integradora e inclusiva de la enseñanza. Aspectos como el ejercicio de la libertad, respeto, igualdad y justicia deben ser explicitados en cada una de las propuestas de aprendizaje, como así mismo, deben orientar la actitud del profesor en su relación con el estudiante.

Con relación al desafío en el aula, éste es un espacio privilegiado donde se concreta el proceso de aprendizaje en las dimensiones cognitivas, procedimentales y de actitudinales y donde se desarrollan las potencialidades intelectuales, afectivas y socializadoras mediante el trabajo directo del profesorado con los niños/as y en la relación con sus compañeros/as.

Esta particular condición de aula nos llevaría a trabajar mucho más la integración, en algunos casos potenciando un aprendizaje cooperativo entre los alumnos, utilización del refuerzo educativo, adecuar espacios de aprendizajes sin tener que renunciar al contacto con su grupo, atención más personalizada, ser proactivos en el diagnóstico como en la intervención temprana.

En este sentido, lo importante es hacer un buen diagnóstico de clase, que nos permita tener un conocimiento bastante completo de nuestros estudiantes. Un diagnóstico que tenga en cuenta el desarrollo físico, psicomotor, socio-afectivo, étnico y cognoscitivo.

Para lograr conocer todos estos aspectos tenemos que utilizar varios instrumentos: fichas con preguntas para el hogar, entrevista familiar y al alumno, sociograma, observación general del alumno (en los distintos ámbitos: en el recreo, en el aula, en la presencia con los familiares, etc) y pruebas. En base a ese diagnóstico planificar, establecer cómo se van a organizar y a adaptar los contenidos, qué estrategias vamos a utilizar, etc., hacer adaptaciones curriculares o diversificaciones curriculares para adaptarlas a quien las necesite.


Uno de los factores determinantes de los buenos resultados de las “Escuelas efectivas” es la alianza estratégica que la escuela logra realizar con la familia. En este sentido resulta fundamental sensibilizar y educar a la familia en el ámbito de la diversidad; de tal forma, que exista coherencia en el discurso y en la acción frente a la crianza de sus hijos (as).

Por último, debemos asumir que la diversidad siempre va a estar presente y que nos exige estar atentos a las manifestaciones socioculturales que modifican en cierta medida la conducta de ciertos grupos de estudiantes. En consecuencia, la idea de un aula que tuviese compuesta por estudiantes con características más o menos homogéneas, es un proyector irrealizable. Es fundamental entender por parte de los docentes que el camino de autorrealización del estudiante debe realizarse en un clima afectivo y de confianza. Ése es el primer desafío que debe concretar el docente que entienda la diversidad como una oportunidad para crecer y desarrollarse a escala humana.

Guillermo I. Vivar Villalba
Consejero Educ. Voc. y Familiar
Asesor Académico Fidegroup
gvivar@fidegroup.cl

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